lunes, 25 de junio de 2012

Miki Roqué, 26.

A veces, creemos importante actos y situaciones que realmente, y miradas desde otro punto de vista, son absurdas. Ayer, el mundo del fútbol y España en general, quedó costernada por el fallecimiento del futbolista de 23 años del Real Betis Balompié Miguel "Miki" Roque, de un tumor maligno en la pelvis que padecía.

Ahí, en esa hora que se hacía oficial la triste noticia, te dabas cuenta, quizás como ya sucediera con Antonio Puerta en esta ciudad de Sevilla, o en Barcelona con Daniel Jarque o recientemente con Manolo Preciado, de que el tiempo no corría, de que el mundo estaba parado y solo una persona podía hacer que avanzara. Pero pensabas, y esa persona ya no volvería.

Te das cuenta como si el tiempo no avanzara, de que no tiene valía al lado de una lucha por la vida una falta de Beñat, que no significa nada un gol de tu eterno rival durante el año con la Selección, que no tiene importancia si Negredo debería jugar antes que Torres.

Te das cuenta al sentir escalofrios de pensar que una vida de 23 años se acaba de marchar, de un chaval que luchó por su vida en la oscuridad de la sociedad pero en la claridad del beticismo. Te das cuenta que aquel 26 que en el Villamarín lograste verle marcar y darte una victoria, jamas volverá a ganar.

Antonio Puerta con total seguridad, ya le estará enseñando un campo de entrenamiento en el que algunos con tan pronta edad, tienen que comenzar a entrenar. De nuevo, ayer, en esa hora en la que todo daba igual, Sevilla recibió una tormenta, la Giralda reflejó un rayo, y allá por el Villamarín, el cesped del coliseum verdiblanco pareciera marchitarse mientras caían lágrimas por la puerta 26.

El SEVILLISMO, y recalco las mayúsculas porque así se demuestra una afición y no dando palos como algunos creen en este mundo del fútbol, tendió su mano como ya hicieran los béticos en aquel oscuro día. Un abrazo que sonó fuerte, que alcanzó las manos de Miguel, y que estos días, unificara las lágrimas porque se va una persona, que trabajaba para que cada Domingo tu equipo triunfara por los campos de España.

Ya nada será igual al acercarse la media hora de partido en la que siempre será tu casa Miki, bueno sí, tu nombre se seguirá oyendo por la familia verdiblanca en ese minuto eterno, siempre estarás presente en Sevilla y el fútbol, tendrá un ángel más al que rezarle por la vida.

Gracias Miki por tu fútbol y entrega, y gracias por demostrar que hay que luchar en la vida aunque esta reme contracorriente. Siempre estarás presente, siempre Miki, siempre. 26

Por, Juan Pablo Pozo.

ASÍ, SIEMPRE TE RECORDAREMOS MIKI. ETERNO 26.

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